miércoles 17 de junio de 2009

La CNDC, peor organismo antitrust entre sus pares latinoamericanos

Según la publicación Global Competition Review la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia se ubica última en el ranking anual de autoridades antitrust de las mayores economías de la región.

¿Sorpresa? No. Para que haya control de la competencia hace falta primero que nada competencia, o sea economía de mercado. Y para que el control antimonopólico sea eficiente hacen falta voluntad política (de respetar el estado de derecho) y una burocracia meritocrática (no la chantocracia o cleptocracia criolla).

Perlita: El Tribunal Nacional de Defensa de la Competencia, cuya creación mandó imperativamente la ley 25156 de 1999 en su art. 17, todavía no se creó.

Perlita bis: La tendencia mundial es que el control de la competencia se haga siguiendo criterios económicos y no puro formalismo jurídico. ¿Saben cuantos economistas figuran en la nómica de "autoridades" de la CNDC? ¡Sólo uno! Y el subjefe de economistas es un... contador.

Say no more.

1 comentarios:

Martín Esteban Paolantonio dijo...

La verdad que, además de una vergüenza, en un tema sumamente relevante. No siempre se aprecia lo fundamental que resulta la defensa de la competencia para la viabilidad de otras políticas de estado. Justamente el otro día estaba dando unas clases en el posgrado UBA de consumidor, y señalaba que de poco sirven las normas de defensa del consumidor si los mercados son mono/oligopólicos, ya que en ese caso la "tutela" no es otra cosa que la socialización del costo entre todos los consumidores, ya que el monopolista (en sentido amplio) tiene escasos incentivos para reducir sus costos por su posición de mercado. Esto es, en el mejor de los casos, esas normas mantienen la riqueza de la sociedad, pero ciertamente no la incrementan. Y en Argentina, la defensa de la competencia es una broma de mal gusto, a quién se le puede ocurrir que algunas de las fusiones aprobadas acá (caso puntual, la de las empresas de cable) lo serían en otro país, por más bananero que sea. Excelente punto levantado en la entrada, lástima que la comunidad jurídica y económica parezca resignada y rara vez se eleve una protesta por la situación.

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